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ASOCIACIÓN KAI MEN KUNG FU

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El Daoismo

 Por Claudio Di Renzo

Presentamos en este artículo, un capítulo sobre el Taoísmo, que constituye un pequeño pasaje del Libro "Filosofía de las Artes Marciales" del Sifu Claudio Di Renzo.

 

 

(Si tiene interés en adquir el libro, solicítenos información: escríbanos a kaimenkf@gmail.com)

 

El  Daoísmo (Taoismo) es tal vez el tipo de filosofía china más aceptada en occidente. Si bien no se la identifica directamente con el tipo de vida del pueblo chino, ya que en esto el confucianismo, tiene su lugar vine reconocido como predominante factor normativo de una línea de vida para los chinos, el occidental adepto al estudio de la sabiduría de oriente se ha inclinado mayoritariamente al estudio o lectura de una obra fundamental importancia: el Dao De Jing.

Este libro compuesto, de poemas no simétricos, atribuido popularmente, al asceta Lao Zi, es lectura obligada para cualquier aficionado a la cultura oriental. Si bien en él se explican claramente los preceptos del  Daoísmo, es necesario aclarar que el  Daoísmo no comienza con Lao Zi, sino que existe una etapa anterior a éste, que es piedra fundamental en el desarrollo de esta escuela.  De todos modos, la mayoría de la gente toma contacto con el  Daoísmo a partir del Dao De Jing.  Su título significa “Tratado de la virtud del  Dao”, con lo cual reafirma esa idea de que el Dao De Jing es la “biblia” de los  Daoístas.

El Daoísmo como filosofía debe ser diferenciado del Daoísmo como “religión”. Ambos parten de los mismos principios pero su prédica es diferente.  Llamaremos a la escuela filosófica  Daoísta Lao Jia, y a la religión  Daoísta Lao Chiao.

La filosofía  Daoísta, enseña a “seguir” el curso natural, aprender de la naturaleza y seguirla.  En los escritos de Lao Zi y Chuang Zi veremos claramente esa idea de “no interferir” con la naturaleza, con el curso natural de las cosas.  En cambio, la religión  Daoísta se caracterizó siempre por la “búsqueda de la inmortalidad”. Los más antiguos y conocidos tratados de medicina china, incluidos los métodos de Qi Gong y Nei Gong, fueron desarrollados por  Daoístas.  Claro ejemplo es del médico  Daoísta Hua To, quien desarrolló su famoso, set de ejercicios Wu Chin Shi, o juego de los “los cinco animales”, os cuales son hoy día aún practicados en China y fuera de ella, para preservar la salud.

 

Esto nos muestra que la prédica, de la filosofía Daoísta, contradecía bastante la de la religión Daoísta. La primera enfatizaba el no interferir con el curso natural de las cosas, no preocuparse, al tiempo que la segunda contenía la preocupación, constante por la prolongación de la vida. Amen de ello, es claro que una religión consta de una prédica y un orden institucional, del cual la filosofía carece.  Estas dos diferencias sustanciales son las que las alejan, aunque ambas parten del principio general del  Dao.

 Dao, o “camino” es una palabra china cuya estructura ideográfica consta de dos caracteres. Uno identifica una Cabeza (tou) y el otro identifica un pie (chiao). La idea del carácter representa un pie liderado por la cabeza o un pie que lleva una cabeza. Esto marca la idea de “camino”, no como carretera sino como una “vía” de acción y pensamiento.  El camino del que nos habla el  Daoísmo es un camino de vida, una forma de vivir, regida por los principios del  Dao, y la interacción de los polos opuestos Yin Yang

Vamos a explicar el  Daoísmo delimitando y detallando sus tres etapas de desarrollo: la de Yang Zi, la de Lao Zi y la de Chuang Zi, y en cada una de ellas sintetizaremos sus diferencias y preceptos para una mayor compresión no sólo de los lineamientos de esta escuela, sino también su desarrollo histórico.

 

Yang Zi, el primer indicador del  Daoísmo

Yang Zi, vivió durante el período comprendido entre los años 479  289, sin saberse a ciencia cierta la fecha de su nacimiento y muerte. Se lo sitúa en esa etapa histórica ya que es nombrado en las obras de otros autores de esos tiempos. Durante su vida, su palabra fue muy respetada y es muchas veces citado por los confucianistas. Sus principios se detallan en una obra  Daoísta llamada Lie Zi.  Si bien se discute la autenticidad de ese libro –en lo que respecta a su autor -, en él se citan conceptos atribuídos a Yang Zi.

 

Yang Zi pregonó un ascetismo extremo y la individualidad como camino.  Preservar la vida y evitar el conflicto es su motor principal. Despreciar las cosas y amar la vida era lo que pregonaba Yang Zi, quien es muy criticado por su egoísmo. Digamos que la filosofía de Yang Zi era totalmente opuesta a la de los Moístas, quienes favorecían la idea del amor omnímodo, la renuncia y el sacrificio.  En Yang Zi se fundamenta Ya la idea Daoísta de despreciar la sociedad y vivir para la naturaleza.  Según el sabio Daoísta, “nuestra vida es nuestra mayor posesión”, y es el bien de mayor importancia, a tal punto que “el lujo de poseer el mundo no podría compararse con ella”...ya que...”una vez perdida, no podemos recuperarla de nuevo”.

Las ideas de Yang Zi indican claramente que uno debe despreciar las cosas y apreciar la vida, más que un imperio, más que a toda riqueza posible, ya que un imperio puede volver a ser conquistado, un bien puede ser recuperado, pero la vida no puede recuperarse nunca una vez perdida. El consejo de la enseñanza de Yan Zi para preservar la vida es “escapar”.  Se aconseja la vida ermitaña y despreocupada.  Esta es la imagen standard del ermitaño que huye a la montaña o al bosque para vivir separado del mundo y de la sociedad.

Con estas ideas las que le valieron a Yang Zi y a sus seguidores los mayores elogios y las mayores críticas, por razones que el lector seguramente podrá deducir por sí mismo.  Como sea, las ideas de Yang Zi influenciaron fuertemente a sus continuadores, como veremos en el siguiente punto.

 

Chuang Zi

Chuang Zi representa, la tercera etapa histórica, en el desarrollo del Daoísmo. Este notable filósofo, vivió entre los años 396 y 286 A.C. aproximadamente. Muchos autores, lo consideran, el mayor referente del Daoísmo. Originario del reino de Meng, entre las fronteras de las provincias de Shandong y Henan, vivió una vida ascética. Fue contemporáneo de Mencio, el famoso referente del confucianismo.

La Filosofía de Chuang Zi está descrita en el famoso libro que lleva su nombre, el cual es una recopilación, de distintos escritos, que se le atribuyen al preciado sabio. Como ocurre con muchos de los pilares de las distintas filosofías antiguas de oriente, su autoría es una cuestión de fe. Qué parte del “Chuang Zi” -el libro- fue escrita, efectivamente, por el nombrado, es imposible de asegurar. Una investigación a los escritos, hacen suponer, que muchos capítulos fueron introducidos muy posteriormente a la muerte de Chuang Zi, debido, a que en ellos se cita a personajes, de siglos posteriores, al período de vida del filósofo. Pero sí cabe afirmar, que los escritos del Chuang Zi son,  a las claras, manifestaciones correspondientes a la forma de vida, y a la forma de pensamiento del maestro.

Uno de los puntos que enfatizaba Chuang Zi, era el de “vivir según lo que es de la naturaleza”. Esa adhesión al orden natural, y la no oposición al mismo coincide con la línea de pensamiento de Lao Zi, y constituye, sin duda, la esencia misma del  Daoísmo en todas sus etapas.

Chuang Zi, afirma que “lo que es de la naturaleza es interno y lo que proviene del hombre es externo”. Esa diferenciació n, entre interno (nei) y externo ( wai), es una constante, en el pensamiento filosófico  Daoísta. Este tipo de pensamiento fue trasladado luego a las artes marciales, las cuales también se clasifican en Nei Jia–internas- y Wai Jia –externas- siendo las internas “casualmente” los estilos influenciados u originados, en base a las ideas y los principios del  Daoísmo.

La Felicidad

Chuang Zi divide a la felicidad, en dos tipos bien diferenciados: Uno sería la felicidad Absoluta, mientras que la otra, es la felicidad Relativa.

La felicidad absoluta, proviene de una alta comprensión de las cosas, y sus naturalezas. Somos felices, cuando nuestras capacidades naturales, son amplias y libremente ejercidas, con conocimiento de ello. Este tipo de felicidad, proviene de un desarrollo completo y libre de nuestra naturaleza particular.

La felicidad relativa, es aquella que depende de algo, para ser. En realidad la felicidad absoluta, sólo es posible como sumatoria de todas las felicidades relativas. Si nuestra felicidad depende del libre ejercicio de nuestra naturaleza, es relativa. Muchas veces nuestro libre ejercicio natural es impedido por algo. Entonces deviene la infelicidad.

En base a ello Chuang Zi, afirma que uno debe ejercitarse, en la comprensión de la naturaleza de las cosas, para aplacar la infelicidad ante hechos inevitables, como la muerte, catalogada como el mayor desastre, en la vida del hombre.

Sin ser tan dramáticos, ni apelar a ejemplos límite, digamos que el hombre adulto, según Chuang Zi, debe sufrir menos que el niño, ya que comprende mejor, la naturaleza de las cosas, y sabe aceptarlas. Cuando algo malo le ocurre, sabe comprender que así es y sabe por qué ese hecho se ha producido. De este modo, su razonamiento, ayuda a paliar el pesar ocasionado por el hecho. Un niño, en la misma hipotética situación, al no poder comprender o elaborar la situación, tan sólo sabe lamentarse y sufrir. Por ello el adulto es más capaz de ser feliz.

La frase  Daoísta que define este hecho es “dispersar la emoción por medio de la razón”... de este modo, el hombre sabio, no es perturbado por las emociones, ya que tiene una comprensión plena de la naturaleza, una comprensión completa. De esa comprensión proviene la felicidad absoluta.

El hombre sabio, se manifiesta comprensivo, ante la inevitabilidad de las cosas adversas, las deja ser, no se inmuta. Su ser, está más allá de las cosas de este mundo. Es el hombre del espíritu, ante quien las cosas pasan sin hacer mella en su ánimo. Es el hombre que ha dejado a un lado su “yo”, para ser parte del todo. De este modo coincide con Lao Zi ...”el sabio no espera nada por ello no es decepcionado”...

Parte de este estado de felicidad, del hombre sabio, del hombre que se identifica con el  Dao, es el respeto por la naturaleza de las cosas, y la no-interferencia en las acciones de los demás.

De este modo, el  Daoísmo, ya sea propuesto por Lao Zi, o Chuang Zi, se constituye en una filosofía de la comprensión, la tolerancia y la correspondencia pacífica entre todos los seres. Un tipo de filosofía coincidente con el espíritu cristiano occidental.

Por ello el  Daoísmo es también recibido por caso todos, y aceptado como complemento de cualquier tipo de ideas filosóficas o religiosas, ya que no interfiere con ninguna.

Visto de este modo, el  Daoísmo es, sin duda, un legado positivo para la humanidad, un tesoro filosófico que tiene la virtud de poder convivir casi con la totalidad de las ideas del mundo moderno.

 Chuang Zi y la naturaleza de cada cosa

No debemos confundir, esa idea de “lo natural”, como un falso enunciado de “uniformidad”. Chuang Zi se cuida bien de detallar la diferencia, entre la naturaleza de una cosa y la de otra.

 

Constantemente, advierte sobre el peligro de caer en el error, de pensar que hay una uniformidad absoluta. El error de “tratar a un pájaro como a uno mismo y no tratarlo como un pájaro”, ya que “el gato es bueno para el hombre y malo para la rata”.

 Esa relatividad de las cosas, y el respeto a cada naturaleza, es propia del mismo concepto del  Dao, o más precisamente, del símbolo que ejemplifica los hemisferios Yin y Yang, el Taiji. En el símbolo nombrado, hay dos partes opuestas de un círculo. Uno de ellas, es blanca o vacía (Yin) y la otra negra o llena (Yang). Ambas, simbolizan los opuestos, que constituyen todas las cosas del universo: hombre-mujer, bueno-malo, cielo-tierra, etc. 

Sin embargo, la interacción de estos opuestos, es tal, que uno sólo, es posible en relación al otro. Dicho de otro modo no puede existir uno sin el otro. Además de ello, en cada uno se ve, un punto pequeño que contiene el germen del otro. Esto claramente significa, que según la concepción  Daoísta, no es posible que exista algo totalmente Yin, o totalmente Yang, sino que en cada Yang, existe un poco de Yin y viceversa.

 De ahí que “el agua es vida para el pez y muerte para el hombre” según la relación del elemento con el medio, y de ahí que “no existe uniformidad absoluta, en la naturaleza de las cosas, ni hay necesidad de dicha uniformidad”.

La armonía, se da entonces en el respeto, por la naturaleza propia de cada cosa, y no en el forzar las cosas, a una naturaleza uniforma. Lo contrario sería, según el filósofo “subyugar lo que es de la naturaleza por la que es del hombre”, lo cual deviene necesariamente en infelicidad.

El respeto a la naturaleza, propia de cada cosa, es coincidente con la política  Daoísta de “no interferir”. De ese modo el sabio gobierna, con un método llamado “no-gobierno”.

 

LAO ZI, EL  DAOISMO EN SU SEGUNDA ETAPA

Lao Zi, oriundo de Henan, es famoso en el mundo entero, por haber escrito – supuestamente – la obra filosófica más famosa de la historia china, y la que fue por mucho tiempo considerada, la primera obra de esa naturaleza, en la historia del Imperio del Centro: el Dao  De Jing. O tratado de la vía y la virtud.

Según Feng You lan, sin embargo, “no hay conexión directa entre los dos”. Sin embargo, para la mayoría de la gente, el  Daoísmo nace a partir de Lao Zi, el cual se conoce exclusivamente a partir de su obra reconocida: el Dao De Jing – tratado de la  virtud del  Dao. –

De todos modos, en nuestro libro aceptaremos a Lao Zi como el autor del Dao  De Jing para facilitar nuestro estudio, teniendo en cuenta que es la idea más popular y aceptada al respecto.

El Dao De Jing es el libro de filosofía oriental más famoso en el mundo. Un “Clásico” leído por los aficionados a la cultura oriental con avidez.  Los practicantes de Taijiquan buscan en él, los principios de su sistema, en los aspectos marcial y filosófico.

Lao Zi define al “Dao” o principio original, como algo “innominable”.

“El Dao que puede ser nombrado, no es el verdadero  Dao”.

De este modo, Lao Zi presenta el “Dao”, e intenta definirlo, generando toda una filosofía alrededor de él.  El  Dao, la Vía de los  Daoístas, es un concepto de tipo innominable, algo que sin duda está por encima de las cosas y la forma.  “Lo innominable es el principio del cielo y de la tierra”.

Tal vez resulte contradictorio que el concepto de “lo innominable” tenga un nombre.  Pero eso, no contradice la idea, ya que al vernos obligados a hablar de algo, sin duda debemos darle un nombre de referencia.  Ese nombre es el  Dao, nombre que se traduce como “camino” o “Vía”.  La palabra Dao en chino se escribe, con dos ideogramas unidos, uno representando un  Pie (jiao), y otro representando una cabeza (tou).  La idea sería el camino de la mente, o la mente guiando el pie, lo cual implica no sólo un camino como ruta, sino como vía de vida, línea e conducta, forma de vida.

La idea del  Dao, sin embargo, trasciende a la idea de camino. Es el principio de todo. Los  Daoístas aceptan que si existe algo, debe existir a su vez, algo que lo originó, o desde lo cual esto nace. Ese principio de todo es el  Dao. Podría coincidir con la idea del “principio ejecutor” de Aristóteles.

Es llamativo ver la relación de algunos pasajes del Dao De Jing con el cristianismo. Lao Zi dice: “ Del uno nace el dos, del dos nace el tres, del tres nacen todas las cosas “. Podemos ver en estos una analogía con la Trinidad del Cristianismo.

El concepto de  Dao, se denomina como Tai Yi (Gran Uno). El Gran Uno sería el origen de todo. Es fácil ver la analogía de este concepto con la idea de Dios. Si bien la idea de un Dios “ ente “ como el que propone el cristianismo no entra dentro del concepto de Lao Zi, la coincidencia en definir un Tai Yi que es el comienzo de todo, está muy cerca de la idea de Dios.

Según Lao Zi, todo cambia y muta constantemente, pero las leyes de esa mutación son inmutables y eternas. El sabio aconseja “  no hacer nada “ como principio fundamental de la vida. Este NO hacer, esta no acción, no implica el abandono, sino caminar en la línea de los cambios, no oponerse a lo natural y a la naturaleza.

Lao Zi premia la suavidad contra la dureza. “ las cosas más adaptables doman a las más inflexibles “. Aquí vemos un paralelismo evidente entre el  Daoísmo y la técnica del Taijiquan, en la que se opone “ suavidad a la dureza “, y se promueve vencer lo duro con lo suave.

Esta es una de las leyes “ invariables “ de Lao Zi. Si bien el  Daoísmo, promueve la no – acción y la no – resistencia, es firme al proponer que, quien “ no conoce lo invariable “ va directo a la ruina, mientras que “ quien conoce lo invariable. Estando Libre, permanece sin prejuicios siendo así es perspicaz, y siendo perspicaz es vasto. Siendo vasto, está junto a al verdad, dura por siempre y no falla”.

La humildad, es una virtud que enseña Lao Zi. “ el sabio no se manifiesDa Y por ello brilla “ . Esta enseñanza, ha sido promulgada por los maestros de artes marciales, en todas las épocas.  “ El sabio no hace alarde, por eso dura “.  Esta frase, nos hace acordar a las viejas historias de vaqueros, en las cuales el tirador más rápido, advierte al aprendiz de pistolero, sobre su actitud altiva, diciéndole que si sigue manifestándose así, alguien más rápido, invariablemente, aparecerá para matarlo.

Muchas veces ha sido comparado el Dao con el Dios cristiano. Para muchos cristianos, el paralelismo es evidente. Surge a la vista, que tienen muchas en común. Ambos son el origen de las cosas, ambos estaban antes de las cosas, ambos son el rumbo y la guía, y quien lo sigue vive por siempre en constante armonía.

Pero el principal factor de diferencia, es que el  Dao, no es un ente personal, sino un concepto. Dios, en el cristianismo y otras religiones occidentales, está ligado enteramente al concepto, de entidad unipersonal. De hecho, el hombre “ ha sido creado y semejanza del creador “, cosa que no ocurre con el  Dao.

De todos modos, para quienes pueden ser amplios en su idea, respecto a Dios, puede ser que ambos sean iguales. La diferencia se daría luego en la doctrina que ambos sustentan.  El  Dao, no tiene reglas, no tiene normas inmutables ni éticas ni morales. Las normas o los principios del  Dao, pueden ser interpretados, de muchas maneras diferentes. En cambio, las  reglas cristianas, son claramente normativas y estrictas.

En este punto, ambas corrientes del pensamiento humano, se bifurcan claramente, y se alejan. aún cuando de los escritos de los sabios  Daoístas, uno pude desprender muchos conceptos, y principios que son coincidentes, y similares, a los contenidos de la filosofía de vida cristiana.

 

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